La joven boliviana llegó a España embarazada. Sus padres a presionaban para abortar. En España no tenía trabajo ni techo, hasta que Cáritas Toledo cambió su suerte

Ana tiene 21 años. Llegó a España hace año y medio procedente de Bolivia. No vino sola, porque lo hizo embarazada de su hijo Enzo, que nació hace 10 meses. Ana estudiaba en la universidad cuando se enteró de su embarazo. Su pareja no quiso hacerse cargo del bebé y sus padres la presionaban para que abortara.

La situación era delicada, y Ana decidió poner un océano de por medio para empezar de cero junto a su hijo. En Toledo tenía una prima que le alquiló una habitación durante un mes, pero la relación entre ambas se torció.

Ana estaba al borde del abismo: no tenía un techo donde dormir; nadie quería darle trabajo por el embarazo y los ahorros no dejaban de menguar. Volvió a plantearse el aborto. Su suerte cambió una mañana de invierno en un mercadillo de Toledo, mientras buscaba ropa de abrigo. La tristeza se dibujaba en su cara. Unas mujeres pertenecientes ala iniciativa ’40 días por la Vida’ se dieron cuenta de que Ana no estaba bien, y se acercaron a ella.

“Les comenté mi situación y me dijeron que no estaba sola, que me iban a buscar los medios para que me asistieran. Me dijeron que me planteara el aborto, que no era la solución y tuviera al niño. Que todo iba a mejorar”.

Y así fue, ya que pusieron a Ana en conocimiento la existencia de ‘Mater, el proyecto de Cáritas Toledo que ayuda a embarazadas sin recursos para que no tengan que abortar y vislumbren un futuro con esperanza junto a su bebé.

Cuando Ana se acercó a las instalaciones del Proyecto Mater, le proporcionaron techo, comida y asistencia psicológica. Gracias a su ayuda Ana se replanteó el aborto, y decidió tener a Enzo. La vida no es fácil para Ana, pero no está sola y gracias a la Iglesia, va saliendo adelante junto a Enzo: “Es un niño sano, muy alegre y risueño. Ahora me pongo a pensar y no sé qué pensaba cuando se me pasaba por la cabeza plantearme el aborto. No veo la vida sin él”, asegura en ‘La Linterna de la Iglesia’.

Pero la relación con los voluntarios del Proyecto Mater no concluye una vez Ana dio a luz a su bebé. Todo lo contrario, siempre están pendientes de las necesidades de la joven boliviana: “Son mi familia, a mi hijo no le ha faltado nunca pañales, leche, cuando se puso malo me cubrieron los medicamentos, las vacunas… Gracias a Dios por encontrarnos con estas personas de casualidad. Ha sido obra de Dios”, ha opinado.

«Si hubiera abortado jamás me lo hubiera perdonado»

Cuando su hijo está a punto de cumplir su primer año de vida, Ana ha conseguido el permiso de residencia para acceder al mercado laboral. Ha conseguido un empleo que se acopla al horario de Guardería de Enzo.

A lo largo de este año, Ana ha conocido a otras madres beneficiaras del proyecto de Cáritas Toledo. Entre ellas se apoyan. Desde ese testimonio de vida, Ana aconseja a otras mujeres que estén pasando por esta difícil situación que no aborten y pidan ayuda: “Abortar es la salida más fácil, pero hay muchas maneras en la que te pueden ayudar… Si yo hubiera abortado hubiera cometido el peor error de mi vida, jamás me lo hubiera perdonado. No me imagino un día sin mi hijo”, ha afirmado.

Cuando Ana se acercó a las instalaciones del Proyecto Mater, le proporcionaron techo, comida y asistencia psicológica. Gracias a su ayuda Ana se replanteó el aborto, y decidió tener a Enzo. La vida no es fácil para Ana, pero no está sola y gracias a la Iglesia, va saliendo adelante junto a Enzo: “Es un niño sano, muy alegre y risueño. Ahora me pongo a pensar y no sé qué pensaba cuando se me pasaba por la cabeza plantearme el aborto. No veo la vida sin él”, asegura en ‘La Linterna de la Iglesia’.

Pero la relación con los voluntarios del Proyecto Mater no concluye una vez Ana dio a luz a su bebé. Todo lo contrario, siempre están pendientes de las necesidades de la joven boliviana: “Son mi familia, a mi hijo no le ha faltado nunca pañales, leche, cuando se puso malo me cubrieron los medicamentos, las vacunas… Gracias a Dios por encontrarnos con estas personas de casualidad. Ha sido obra de Dios”, ha opinado.

«Si hubiera abortado jamás me lo hubiera perdonado»

Cuando su hijo está a punto de cumplir su primer año de vida, Ana ha conseguido el permiso de residencia para acceder al mercado laboral. Ha conseguido un empleo que se acopla al horario de Guardería de Enzo.

A lo largo de este año, Ana ha conocido a otras madres beneficiaras del proyecto de Cáritas Toledo. Entre ellas se apoyan. Desde ese testimonio de vida, Ana aconseja a otras mujeres que estén pasando por esta difícil situación que no aborten y pidan ayuda: “Abortar es la salida más fácil, pero hay muchas maneras en la que te pueden ayudar… Si yo hubiera abortado hubiera cometido el peor error de mi vida, jamás me lo hubiera perdonado. No me imagino un día sin mi hijo”, ha afirmado.

José Melero.

Cope.