Manifiesto Sí a la Vida

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La defensa de la vida de los más débiles –como el no nacido-; el embrión producido en el entorno de las técnicas de reproducción asistida y las investigaciones biotecnológicas, o el enfermo en fase terminal, etc…- es la frontera de la lucha por la dignidad humana en este comienzo del siglo XXI, en que la cultura de la muerte se enfrenta con desiguales resultados a la cultura de la vida, propia de nuestra civilización.

Creemos que la defensa de la vida en cualquier fase de su desarrollo, desde la concepción a la muerte natural, no puede ser relegada, ni tampoco objeto de mercadeo o de transacciones en busca de poder.

Como defensores de la vida y miembros activos de la cultura de la vida de la que hablaba S. Juan Pablo II, queremos manifestar ante esta sociedad de la que formamos parte, que nuestro mundo no será justo, ni pacífico, ni progresará, ni será verdaderamente humano ni libre, mientras no se respete el derecho a la vida de todo ser humano, sea cual sea su origen, su estado de salud, o las expectativas de vida que tenga.

Todo ser humano tiene derecho a la vida y nosotros, los que hemos tenido el don y regalo maravilloso de que se haya respetado nuestra vida, tenemos que defender la vida de aquellos de los nuestros que hoy están amenazados de mil maneras, por tantos frentes y de tantas formas a veces muy sutiles.

Hoy día de los santos inocentes, queremos hacer presentes a todos los niños que mueren víctimas del aborto CIEN MIL CADA AÑO EN ESPAÑA, según las cifras oficiales, TRESCIENTOS CADA DÍA. Queremos hacerlos visibles, porque desgraciadamente no abren los informativos, ni son portada en la prensa escrita y  sin embargo: son tan personas como tú y como yo. Nadie los reivindica, nadie hace manifestaciones, ni tampoco tienen monumentos en nuestras calles y plazas. Y son tan personas como cada uno de los que hoy estamos aquí.

Es profundamente injusto que un niño tenga que morir y que además su vida se acabe en aras de una supuesta libertad, en un derecho a elegir que pisotea el más básico de todos los derechos: el DERECHO A LA VIDA.

Por eso, todos los aquí presentes, queremos comprometernos desde hoy y más que nunca a promover, impulsar, activar esta CULTURA DE LA VIDA que tiene que impregnar cada día más este mundo nuestro que tan necesitado está de ESPERANZA, ESPERANZA que sólo puede ser verdadera y real cuando se pueda garantizar el derecho a vivir de todo ser humano.

Dios es el autor de toda vida, y por eso sabemos de su profundo dolor por cada vida que queda rota en cada abortorio, la del hijo, y la de la madre. Su profundo dolor por todos los que de algún modo colaboran en ese recorrido infernal que termina con un niño en una cubeta de desperdicios y con una madre rota en su alma y en su corazón para siempre.

Por eso hoy juntos, queremos rezar por la vida, con la oración que compuso S. Juan Pablo II gran defensor de cada vida y al que pedimos su intercesión para que este holocausto silencioso termine pronto.

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